En donde nace la palma, ahí mismo fluye el río;
constelación de una langosta, en medio del deseo por un camino,
habita secándose en un desierto, esconde la sonrisa
y l' arrulla una obscuridad en medio del silencio matutino.
Salta y se encarama en la cresta de una ola,
jugando con el viento arriba de su tabla y no se ahoga.
Se seca del estrés, mancomunado de una mala tribuna,
compite con la calma para disfrutar de la vida;
como una langosta que busca el son cubano en la playa,
el suave dulzor de un mojito, para erradicar la sed y aumentar su fortuna.
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